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Las Vacunas y el Embarazo

Las infecciones o enfermedades durante el embarazo pueden ser perjudiciales para la madre y el bebé. Por eso, es importante vacunarse antes, durante y después del embarazo, para la salud de la madre y del bebé.

Antes del embarazo
Prepararse para el embarazo es un excelente momento para vacunarse y evitar que las enfermedades se transmitan al bebé por nacer. A usted probablemente la vacunaron cuando era niño pero ciertas vacunas se debilitan con el tiempo. Es posible que necesite inyecciones de refuerzo para "fortalecer" la protección, y puede haber nuevas vacunas que no existían cuando era pequeño. Su proveedor de servicios médicos puede ayudarlo a asegurarse de que todas sus vacunas estén al día e informarle sobre las vacunas que se recomiendan antes, durante y después del embarazo. También puede indicarle cuáles vacunas evitar. 

Durante el embarazo
¿Sabía que el bebé se inmuniza (obtiene protección contra las enfermedades) a través de usted durante el embarazo? Vacunarse para evitar el riesgo de hospitalización y complicaciones serias para la madre y el bebé es seguro para las embarazadas, y se recomienda que se coloquen la vacuna contra la influenza y la Tdap para protegerse de la influenza, el tétano, la difteria y la tos ferina.

Aunque vacunarse contra la influenza durante el embarazo no es peligroso, contagiarse de la enfermedad sí lo es. El Centro para el Control y Prevención de enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y el American College of Gynecologists (ACOG) recomienda que las mujeres embarazadas reciban la vacuna inactiva (la inyección) como parte del cuidado prenatal, ya que la influenza puede ser particularmente peligrosa para las futuras madres y sus futuros bebés. Las mujeres embarazadas que se contagian de influenza tienen más probabilidades de que sus bebés tengan problemas serios, incluyendo alumbramiento y parto prematuros. Cuando las mujeres se vacunan contra la influenza, no solo se protegen a sí mismas durante todo el embarazo, sino que también pueden ayudar a proteger a sus futuros hijos, quienes no pueden vacunarse contra la influenza hasta los seis meses de edad. Las investigaciones demuestran que vacunarse contra la influenza durante el embarazo evitaría un tercio de las hospitalizaciones por causa de la enfermedad y reduciría las hospitalizaciones de bebés, de 4,700 a un poco más de 3,000 al año.

La vacuna de Tdap, que protege contra el tétano, la difteria y la tos ferina se recomienda en cada embarazo, sin importar el historial de vacunación. La Tdap debe administrarse entre las 27 y 36 semanas de embarazo para obtener protección antes del parto. De esta forma se transmitirá la inmunización al bebé, para que esté protegido al nacer. Es importante vacunarse con la Tdap durante el embarazo porque no se puede vacunar a los bebés con la DTaP (la Tdap para los niños) sino hasta que cumplan dos meses, y no obtienen una protección considerable sino hasta los seis meses, después de recibir tres dosis de DTaP. Los bebés también tienen más probabilidades de tener complicaciones graves por la tos ferina.

Es posible que el proveedor de servicios médicos recomiende otras vacunas durante el embarazo si se entra en contacto con ciertas enfermedades con un alto riesgo de infección.

El CDC no recomienda vacunas con virus vivos para las embarazadas
 
Aunque las enfermedades altamente contagiosas, como la rubéola y la varicela, pueden causar defectos congénitos, las vacunas que previenen estas enfermedades se producen con versiones debilitadas de virus vivos. Como las vacunas de virus vivos no se prueban en las embarazadas, se desconoce los riesgos que producirían. Otras vacunas de virus vivos son la del sarampión, paperas, rubéola (MMR), BCG (tuberculosis), viruela, fiebre tifoidea, fiebre amarilla y el atomizador nasal de la influenza.

Después del embarazo
Después del nacimiento del bebé, el CDC recomienda que las nuevas madres ayuden a proteger a sus hijos de la exposición a enfermedades tales como sarampión, paperas y rubéola (MMR), varicela, tétano, difteria y tosferina (Tdap), e influenza (si no se han vacunado) antes de irse del hospital. Es seguro y beneficioso para las madres y los bebés que las madres reciban las vacunas después del parto, incluso si están amamantando.

Es también importante para los adultos y adolescentes que tienen contacto regular con los recién nacidos, que se vacunen contra las enfermedades como la influenza y la tos ferina. Hacerlo puede ayudar a rodear al bebé de una manta o "coraza" de protección contra la enfermedad hasta que tenga la edad suficiente para recibir la vacuna. Aprenda más sobre cómo usted y su familia pueden proveer un círculo de protección para el nuevo miembro. 

Si tiene preguntas sobre las vacunas y embarazo, hable con su proveedor de salud.

 

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