Why Vaccinate?

Por qué Vacunamos?

Como padre, usted toma decisiones a diario para mantener protegido a su hijo. Usted prepara alimentos saludables, elige una silla de bebé para el auto con altos índices de seguridad, y toma las medidas necesarias en su hogar para evitar que su hijo se haga daño. Inmunizar a su hijo no es nada diferente. La inmunización es crucial para proteger la salud de su hijo.

Hay muchas razones por las que excelentes padres como usted toman la decisión de proteger a sus hijos.

Las vacunas son una forma segura y sencilla de mantener saludables a sus hijos, a medida que crecen. Vacunar a su hijo previene enfermedades y sufrimientos innecesarios, a fin de que pueda aprender, crecer y jugar. Las investigaciones demuestran que los niños que se vacunan visitan menos al doctor y tienen menos hospitalizaciones. Es importante recordar que las enfermedades serias atacan a los pequeños y débiles. Inmunizamos a los niños pequeños contra las enfermedades porque son los más vulnerables a las enfermedades que ponen en peligro sus vidas.

Las vacunas funcionan. Las vacunas se consideran uno de los mayores logros en materia de salud pública. Gracias a las vacunas hemos reducido los casos de polio en 99 por ciento y los de sarampión en 74 por ciento. Las enfermedades como el sarampión y polio se han transformado en cosa del pasado. Actualmente, muy pocos padres han visto o experimentado estas enfermedades. Las vacunas ayudan a que continúe siendo así.

Inmunizar a su hijo también ayuda a proteger a su comunidad. Hay algunas personas de nuestra comunidad y nuestras familias que no pueden vacunarse, como los bebés, los ancianos, las mujeres embarazadas, las personas con enfermedades crónicas y aquellas con problemas inmunológicos (por ej., personas en tratamiento de quimioterapia). Estas personas están en particular riesgo de contagiarse de enfermedades prevenibles mediante vacunas y de sufrir las complicaciones que acarrean. Cuando usted vacuna a su hijo, ayuda a detener la transmisión de enfermedades a estas personas vulnerables. Cuando ellos están bien, todos estamos bien. 

Las enfermedades contra las que nos vacunamos todavía existen en muchos lugares del mundo. La polio, que se eliminó en los EE. UU. gracias a la vacunación, es aún un gran problema en Nigeria, Afganistán y Pakistán. Si dejáramos de vacunarnos, fomentaríamos el regreso a los EE. UU. de las enfermedades como la polio. Las enfermedades contra las que nos vacunamos se encuentran a una distancia de solo un viaje en avión.

La mayoría de los padres toma la decisión de proteger a sus hijos mediante la vacunación. Cerca del 80% de los niños de Colorado están totalmente vacunados. Solo un muy pequeño porcentaje de padres decide no vacunar a sus hijos. Esta decisión de no vacunarlos acarrea serias consecuencias para la salud de los niños y de la comunidad. Aquí, en Colorado,  cerca del 6 por ciento de los niños están exentos de inmunizarse por motivos filosóficos o médicos. Aunque todos los padres quieren lo mejor para sus hijos, la opción de no vacunarlos es arriesgada.  Los niños cuyos padres deciden no vacunarlos, están en mayor riesgo de enfermarse y pueden ser excluidos de la escuela o guardería en caso de una epidemia. Los niños que no se vacunan también pueden sufrir ciertas limitaciones a la hora de viajar.

La realidad es que nunca podremos vacunar al 100 por ciento de los niños. Algunos niños no pueden vacunarse por motivos médicos. Este hecho hace que sea aún más importante que los padres vacunen a sus hijos saludables. Mientras más niños estén protegidos, menor es la probabilidad de que nuestras familias y comunidades sufran de enfermedades.



 

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